Amia

Amia

Hay pasados que dejan huellas, heridas que curan pero que dejan su cicatriz para invocar el recuerdo. Cada 18 de julio nos moviliza la memoria y nos obliga a asumir la responsabilidad de proyectar un futuro completamente distinto a aquel recuerdo que persiste marcado e imborrable en nuestra historia. Una fecha marcada por el terror y la injusticia en nuestros calendarios.

Un acontecimiento que nos genera la máxima alerta de que apostar a la educación es aquello en lo que debemos trabajar incansablemente.

RECLAMO. Desde 1994, los familiares de las víctimas del atentado a la mutual vienen reclamando justicia. (Archivo)

Se cumplen 29 años del atentado a la Amia, un ataque que aún permanece impune

Amia era un edificio que, para julio de 1994, celebraba sus 100 años de existencia. Una institución llena de proyectos sociales, educativos, culturales, destinados a la comunidad judía y a toda la sociedad.

No es casualidad que Amia haya sido elegida como blanco del terrorismo, porque justamente es la representación de la vida, de la solidaridad y del respeto por el prójimo.

Son valores que el terrorismo, sin lugar a dudas, quiere destruir.

Es por ello que este nuevo aniversario nos recuerda la importancia de trabajar por la construcción colectiva de la memoria y la necesidad de seguir fortaleciendo las políticas educativas vinculadas con los Derechos Humanos.

Desde el 18 de julio de 1994, cuando se produjo el atentado terrorista más brutal acaecido después del Holocausto, bregamos para que los responsables materiales e intelectuales de la masacre sean sometidos a proceso judicial y cumplan condena efectiva por el delito de lesa humanidad que cometieron.

JUSTICIA ENDEBLE

Cuando decimos que el atentado a la Amia dejó 85 muertos y cientos de heridos, en realidad minimizamos sus consecuencias. El atentado dejó al descubierto, desde ese día y hasta el presente, lo endeble de nuestras instituciones en el país.

Una masacre semejante sin resolución judicial es parte de la explicación que podemos encontrar a nuestra realidad.

El sistema judicial no fue capaz hasta el presente de dar una solución eficaz y eficiente en 29 años. Realmente, advertir que una causa judicial lleva 29 años sin concluir debiera golpear hasta lo más íntimo a quienes tuvieron y tienen a su cargo la misma.

Tampoco podemos dejar de soslayar que desde aquel 18 de julio pasaron por el gobierno nacional todas las fuerzas que componen el arco político en este país. El resultado fue el mismo: “injusticia”.

Ordenaron la captura internacional de cuatro libaneses acusados de “partícipes secundarios” por el atentado a la AMIA

Si a la fecha hoy se sigue conmemorando un aniversario es sólo por el empuje de las autoridades de la comunidad judía y de los familiares de las víctimas. Deberían ser las propias autoridades judiciales a cargo de la investigación quienes hagan hasta el máximo de sus posibilidades y aún más para que esta fecha ya no exista como reclamo de justicia, justamente por haber “impartido justicia”.

No debemos aceptar como natural esta realidad atroz. Nuestra sociedad no puede permitir que la impunidad se imponga, que los familiares de las víctimas fatales sigan sin encontrar consuelo.

Por todo ello, no dejamos de anhelar con el momento en el que el aniversario del atentado sea, solamente, un encuentro de homenaje y de recordación de los seres queridos hacia la memoria de aquellos que no pudieron continuar con sus ilusiones y proyectos. Un día para encender una vela, visitar el cementerio en silencio o mirar una foto con una leve sonrisa por el recuerdo de los instantes compartidos.

Para convertir ese anhelo en realidad, necesitamos que quienes desprecian y vulneran el valor supremo de la vida sean capturados, enjuiciados y que cumplan la condena correspondiente. Y que quienes tienen la tarea de impartir justicia cumplan con lo que se comprometieron y se obligaron al asumir sus cargos. Así seguramente dijeron antes de tomar posesión del mismo: “Juro desempeñar mis obligaciones administrando justicia bien y legalmente y de conformidad con lo que prescribe la Constitución de la Nación”.

En la causa Amia, salvo alguna clara excepción, nadie dio cumplimiento de ello.

Eduquemos y luchemos por una justicia independiente, compuesta por jueces idóneos, comprometidos y eficaces que, bajo presión o sin ella, cumplan con su deber.

No puede existir una sociedad sin justicia. Sin ella, la sociedad se enferma y se degrada.

A 29 años del atentado a la Amia debemos seguir redoblando nuestra exigencia por la urgente e inmediata resolución del caso, sin mayores dilaciones, sin mayores excusas.

Tenemos la inmensa responsabilidad de recordar y educar sobre lo sucedido, simplemente porque nos sigue pasando. Repasemos: 300 kg de explosivos, 85 personas asesinadas, 300 heridos, 1.000 edificios dañados y 0 detenidos. Definitivamente, la cuenta NO DA. “ZEDEK TZEDEK TIRDOF”, “JUSTICIA, JUSTICIA PERSEGUIRÁS”.

Fuente: La Voz

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