ABORTAR LA HIPOCRESÍA

ABORTAR LA HIPOCRESÍA

Dijo el presidente Alberto Fernández:

“…El aborto sucede. Es un hecho. Y es solo esa hipocresía que a veces nos atrapa, la que nos hace caer en un debate como este.

Un Estado presente debe proteger a los ciudadanos en general y obviamente a las mujeres en particular. Y en el siglo XXI toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos.”

Innumerables voces se levantaron satanizando el tratamiento del tema.

Pareciera ser que, como sucedió en su tiempo con la ley del divorcio, algunos quisieran imponer sus creencias por sobre los derechos de los individuos.

La propuesta es despenalizar la interrupción voluntaria de un embarazo no deseado. No es OBLIGAR A ABORTAR.

Es lógico, comprensible y casi podríamos decir indiscutible que quienes por cuestiones de fe, educación, crianza, convicciones varias o lo que fuere no conciban la más remota posibilidad de abortar jamás en sus vidas.

Pero también consideramos lógico, comprensible y casi podríamos decir indiscutible que una mujer violada decida abortar, que una niña abusada, decida abortar. Que una mujer que tenga altas probabilidades de morir en el parto decida abortar.

Uno de los argumentos anti aborto se basa en el derecho de las personas. Pues bien. Quizás antes de seguir hablando deberían solicitar el cambio legal de la condición de persona física para poder seguir hablando.

Para poder acceder a una herencia, la persona debe haber nacido viva. Debe haber respirado. Caso contrario, no accede a la herencia por no ser persona. Simple, demasiado simple.

“¿Y el alma?” preguntarán otros desde el punto de vista de la fe. Pues bien. Eso arréglenlo dentro de sus respectivas iglesias, que son las que tratan las cosas del alma y asuntos similares. Salvo en los estados teocráticos, el alma no está dentro de los sujetos de derecho.

Mostrando que no se promueve al aborto como solución, el presidente Fernández en otros pasajes de discurso señaló: “Simultáneamente, desde el Poder Ejecutivo Nacional, lanzaremos un contundente programa de educación sexual integral y prevención del embarazo no deseado. Nuestro propósito es también llegar a las mujeres de nuestro país en situación de vulnerabilidad social en la etapa que más necesitan la presencia del Estado: durante el embarazo, nacimiento, puerperio y primeros años de crianza.” Para luego agregar:

“Junto a la ley que buscará legalizar el aborto, enviaremos al Congreso Nacional un proyecto de ley que instaure el Plan de los 1.000 días, para garantizar la atención y el cuidado integral de la vida y de la salud de la mujer embarazada y de sus hijos o hijas en los primeros años de vida. Por esa vía queremos reducir significativamente las tasas de mortalidad y desnutrición, proteger los vínculos tempranos, el neurodesarrollo y la salud de madres e hijos de manera integral. Estamos seguros que de este modo estamos ampliando los derechos de la mujer y dando protección a las que necesitan más apoyo en el momento del embarazo.”

Ahora no faltarán quienes comiencen a decir “¡Y eso lo vamos a pagar nosotros! ¡Más planeros, todavía!”.

Alguna vez ya hablamos de la gata Flora.