ATRAPADAS EN LAS REDES.
Titulé en femenino porque en los últimos días han tenido más destaque los casos de niñas abusadas por gente que contactaron en Facebook o similares.
En búsqueda de culpables, algunos señalan con el dedo admonitor a las redes sociales. Es como acusar a la soga (¡que sirve para tantas cosas!) porque alguien se haya ahorcado.
Recuerdo que hubo una época en la que los niños éramos niños; los adultos, adultos, y más o menos la cosa funcionaba. Si bien compartíamos la mesa, no participábamos de la charla de los mayores y cuando nos decían “vayan a jugar”, sabíamos que no querían que escuchásemos lo que hablaban.
En los cines había películas prohibidas para menores de 14, otras para menores de 18 y otras (¡Adorado John! ¡El silencio! ¡Teorema!) para menores de ¡21!
Había actividades para niños, adolescentes, jóvenes y adultos y a nadie se le ocurría invadir el territorio del otro grupo etario.
Una de las condiciones para abrir una cuenta de Facebook es ser mayor de 18 años. Los chicos (y las chicas, claro) mienten la edad y abren sus cuentas. Y los padres saben que mintieron.
Estoy seguro de que ningún padre ni ninguna madre quiere que a su hija de 12 años la “seduzca” un tipo de 24, la lleve a su casa y la someta sexualmente. Porque por más que digan que la niña “aceptó” la relación, eso es inaceptable. Es abuso de menor, estupro, corrupción, violación… ¡es una hijadeputez!
Quizás sea momento de reflexionar sobre la importancia de enseñarles a los niños la existencia de la palabra NO.
Quizás sea necesario crear redes sociales para niños.
Quizás haya que hablar más, compartir más, cuidar más.
Quizás, quizás, quizás…
Lo cierto, es que algo hay que hacer.
OB.

Redaccion

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