Comenzó la despedida al Papa Francisco
Los restos del Papa Francisco fueron trasladados a la Basílica de San Pedro, donde estarán en capilla ardiente durante tres días para que los fieles puedan rendirle su último homenaje. El féretro de madera, abierto, fue llevado en procesión desde la capilla de Santa Marta, lugar donde falleció el lunes a los 88 años, acompañado por cardenales y guardias suizos.
Para poder permanecer expuesto en la basílica de San Pedro los días que restan hasta el funeral del próximo sábado, el cuerpo del papa Francisco tuvo que atravesar una serie de procesos para frenar el tiempo normal de descomposición.
Así lo explicó este miércoles Pascual Pimpinella, titular de la cátedra de Medicina Legal en Santa Fe y exmédico forense del Poder Judicial. “La técnica se llama de conservación de cuerpo o tanatopraxia, que no es lo mismo que embalsamar o momificar. Esto se hace para que el proceso natural de transformación cadavérica de un cuerpo, el cual ocurre a medida que pasa el tiempo, se retrase", indicó en diálogo con Radio Mitre.
“La técnica es milenaria, no es algo moderno. Se hace apenas ocurrida la muerte y lleva aproximadamente entre tres a cinco horas. Primero se lo desinfecta, se lo higieniza con bactericida y fungicida, hasta hipoclorito se puede usar”, detalló y siguió: “El cadáver se deshidrata, entonces después se lo vuelve a hidratar, para que cuando la gente lo observe parezca que recién ocurrió la muerte. En paralelo, se canalizan las arterias del cuello, la carótida, y se reemplaza la sangre con bombas. Esto hace que se conserve el tejido y permite que este proceso se detenga entre 10 a 14 días”.
“La técnica se termina con maquillaje, e incluso se usan resinas. El cadáver queda con restauración completa, se lo plastifica y permite algo que el formol (que se utiliza habitualmente en los embalsamamientos) no, que es conservar el color de los tejidos“, añadió.
De esta forma, el especialista diferenció esta técnica de la que se utiliza para que los cuerpos permanezcan intactos de forma indefinida, que, según explicó, “lleva muchísimo más tiempo”. “La técnica que se utilizó con el Papa deja hasta 14 días hasta que arranque el proceso natural de descomposición. Finalmente, la destrucción del cadáver comienza con lo que se conoce como ‘mancha verde’ y termina en entre dos a cuatro años, cuando los ácaros toman todo el cuerpo”, dijo Pimpinella.
El féretro de madera abierto fue llevado en procesión desde la capilla de Santa Marta, donde el sumo pontífice falleció el lunes a los 88 años. Los portadores del ataúd caminaron seguidos por los cardenales vestidos con sotanas color rojo, obispos con túnicas violetas y los guardias suizos con sus típicos uniformes dorados y azules.
El cardenal Kevin Farrell, que administra el Vaticano temporalmente hasta que se elija un nuevo papa, encabezó la procesión, con nubes de incienso precediéndolo mientras el coro de la iglesia comenzaba a cantar el himno de la Letanía de los Santos. Los cardenales se acercaban por parejas al ataúd, se inclinaban y hacían la señal de la cruz, seguidos por pequeños grupos de obispos, ujieres, sacerdotes y monjas.
Durante los tres días de homenaje, la basílica permanecerá abierta hasta la medianoche el miércoles y jueves, permitiendo que los fieles se acerquen al féretro para dar su último adiós a un Papa que ha dejado una huella profunda en la historia de la Iglesia.
El viernes, las exequias culminarán con el cierre de los homenajes públicos, y se espera que una multitud de fieles, dignatarios y jefes de Estado se congregue para participar en el funeral de uno de los papas más influyentes de la era contemporánea.

Redaccion

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