Día Mundial de la Salud Mental
El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una efeméride impulsada por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El propósito de esta fecha es visibilizar el trastorno mental más grave que están padeciendo los miembros de la sociedad global, para generar un conjunto de estrategias que sirvan de apoyo a estas personas y les permita sobrellevar su enfermedad o curarse definitivamente. El esfuerzo por diagnosticar y tratar trastornos de salud mental en edades tempranas reduce el coste financiero en el futuro y evita todo tipo de problemas derivados, como puede ser el suicidio. Cada año se establece un tema central para la campaña del Día Mundial de la Salud Mental. Para el año 2022 el lema es el siguiente: "Hacer de la salud mental y el bienestar para todos una prioridad mundial".
Se trata de trabajar en conjunto para reflexionar acerca de las acciones a implementar para que la salud mental sea una prioridad a nivel mundial.
Se trata de un problema global que afecta a un gran número de personas, y sin embargo no existen servicios de salud mental pública de calidad.
En los países de ingresos bajos o medios, las personas con problemas de salud mental, neurológicos o con problemas de adicción están desatendidos y no reciben ningún tratamiento.
Por todo ello, desde las organizaciones promotoras se exige más inversión en salud mental.
El suicidio no es una cuestión de países o de personas que poseen altos ingresos, como erróneamente se cree. En realidad, el 80% de los suicidios de todo el mundo ocurren en países o comunidades de bajo o mediano ingreso, solo que estos no se documentan ni se reseñan en los medios de comunicación social.
En realidad, el suicidio es la última consecuencia de una serie de trastornos psicoafectivos y sociales que acontecen en la vida de una persona. La mayoría de los casos de suicidios ocurren en personas con síntomas depresivos que buscan refugio en algún tipo de estimulante como las drogas o el alcohol.
Por lo general los signos previos al suicidio no son tan evidentes y en muchas ocasiones se cree que el paciente sufre una impactante mejoría en su estado de ánimo justo antes de elegir el suicidio como alternativa extrema.
Es importante escuchar atentamente a las personas con ideas suicidas, para saber que sienten y piensan. Reconocer y conversar sobre el suicidio con una persona de confianza, como un familiar, un amigo, un consejero o un profesional de la salud mental puede ayudar a disminuir los pensamientos suicidas.
Aprender a interpretar las señales de desequilibrio evita males mayores.
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Redaccion

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