MUERTE Y DINERO

MUERTE Y DINERO

Muchas de las fortunas aún vigentes en el mundo se nutrieron de la simiente del robo a los pueblos primigenios, la explotación de los trabajadores en los feudos ajenos y la negociación con la muerte en las guerras.

Mientras millones de seres humanos morían y mueren en las más sórdidas trincheras de las diversas guerras que sufrió y aún sufre la humanidad, innumerables mercaderes con los sentimientos anestesiados han ido acumulando, y aún acumulan, ganancias materiales.

Hoy, mientras la pandemia del COVID-19 cubre al mundo con el manto negro del dolor y la muerte, banqueros inescrupulosos, empresarios voraces y comerciantes del dolor buscan el modo, la manera, la forma de seguir acumulando y engrandeciendo sus fortunas sin la menor compasión por los otros humanos.

Como si no fuese suficiente con las actitudes mezquinas de los avaros enriquecidos, un cúmulo de serviles paniaguados esperanzados en recoger algunas migajas del banquete de sus amos esparcen los mensajes de estos pretendiendo validar razonamientos meramente mezquinos.

La más elemental de las lógicas indica que la cuarentena, expresión más precisa para lo que pretende que los términos distanciamiento o aislamiento social obligatorios, es el camino más adecuado para contrarrestar el efecto del COVID-19.

Sin embargo, los dueños de los capitales, pretenden que la cuarentena se interrumpa para no tener que afectar su capital personal en auxilio de sus empleados.

“Si quieren dinero, que trabajen. Total, si no se mueren del corona virus se van a morir de hambre”, dicen a coro los ricos y sus coreutas.

Incapaces de poder pensar más allá de los dogmas establecidos en sus libros de cabecera, convencidos de que la única solución es el capitalismo tal y como se lo conoce, porque solo ven como alternativa al comunismo, también tal y como se lo difunde, jamás podrán evaluar otras alternativas.

Hoy no estamos ante una posible revolución social, sino ante una innegable re evolución natural.

J. J. Rousseau decía que el ser humano nace bueno, y luego agregaba que era la sociedad la que lo corrompía, la que lo hacía malo. Quien esto escribe está más que convencido de que es tristemente así. Quizás haya llegado el tiempo de que los nuevos seres humanos entiendan que el dinero compra comida, pero no se puede comer. Que un auto lujoso puede ser un símbolo de status entre sus pares, pero un insulto ultrajante para el resto de los mortales. Y que también es un insulto que haya quienes tengan más propiedades que posibilidades de usarlas mientras millones de humanos apenas logran un techo precario sobre paredes de madera o cartón.

Y NO HABLAMOS DE COMUNISMO. Hablamos, simplemente, de responsabilidad social.

Responder a las necesidades básicas con un ingreso digno a todos los argentinos representará una reducción del PBI. Pues bien. Una mayor carga impositiva a las grandes fortunas podría equilibrar la diferencia. Y si no lo quieren, que se vayan. Que dejen sus fábricas, sus negocios, sus bancos y ya se verá cómo se las capitaliza. Y si no, se deberá volver a trabajar la tierra, a generar nuevas alternativas de recursos propios que vayan más allá de la explotación del hombre por el hombre.

Y a quienes digan que es imposible, que nunca se va a lograr, que la economía es así desde el principio de los tiempos, también se les puede invitar muy amablemente a que se vayan.

La única solución que tiene la sociedad desde el punto de vista de su economía, es cambiar los paradigmas. Los bancos han ganado mucho dinero durante mucho tiempo. Ahora es tiempo de que dejen de ganar y, si es necesario, de que pierdan algo de lo mucho que ganaron. Y como ellos, con muchas empresas pasa lo mismo. Primero dejarán de ganar y, luego, de ser necesario, deberán perder algo. Es simple. Muy simple.

“¡ESO ES UNA DICTADURA!” No, para nada. Es una salida de emergencia a una situación de emergencia.

¿Qué entenderán cuando leen: “…con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino...”?