HONRAR LA VIDA.

HONRAR LA VIDA.

“No...

Permanecer y transcurrir

No es perdurar, no es existir

Ni honrar la vida…”

Esta letra de Eladia Blásquez, sintetiza uno de los mensajes más claros y menos entendidos de la historia de la humanidad.

En aras de las satisfacciones materiales, se pierde el disfrutar de las innumerables bellezas de la vida. Sé de la importancia del dinero como medio pero, también, sé del terrible vicio del dinero como fin. Como es habitual en mis notas, me refiero a cosas de mi vida porque es la que mejor conozco. Soy testigo de mí mismo. Fui un joven empresario exitoso. No tenía 30 años cuando me fundí de mi primer millón de dólares (1.5, para ser más preciso). Poco después, la primera inundación de Azul (mi ciudad en Argentina) me volvió a tirar abajo desde mi incipiente nuevo millón. Así, fue un par de veces más. No de un millón, pero cerca. Y un día me di cuenta de cuánto estaba perdiendo por ganar, solamente, dinero. Perdí hermosas parejas que no pudieron soportar la montaña rusa de mi vida. Perdí a mis hijos, que tuvieron que optar por la calma necesaria y natural para el crecimiento en una sociedad normalizadora. Perdí… ¡mucho más que dinero!

Hace unos años, por suerte, he decidió ponerme “en busca del tiempo perdido” (gracias, Marcel Proust). Por eso, también, he decidido HONRAR LA VIDA. Y lo hago desde mi radio, desde mis cursos, desde mis libros, desde… todo lo que, de ninguna manera, me volverá a hacer millonario… ¡pero me hace feliz!

No hace mucho, en uno de mis cursos de liderazgo responsable, una asistente al curso me preguntó qué es lo más conveniente en el momento de tomar una decisión. Mi respuesta quedó como una de las frases fuerza que quedaron impresas (literalmente) en varias de las estaciones de trabajo: “Lo que más conviene, es lo que conviene a más”.

Un día de estos seguiré con el tema. Ahora… ¡a honrar la vida!