LA GATA FLORA
¿Conocen la historia de la gata Flora, verdad? Sí. Exactamente esa. Y si no la conocen, escríbannos y les contamos en privado. Como anticipo lo máximo que le podemos decir en este medio es que todo se debe a una condición anatómica de los gatos. Ya está.
El síndrome de la gata Flora, para el que hemos creado el neologismo “gataflorismo”, afecta, sino a toda, a gran parte de la oposición.
Leer, oír, ver a los asalariados disfrazados de periodistas de los medios hegemónicos, es enfrentar al gataflorismo institucionalizado.
¡NO HAY… NADA QUE LES VAYA BIEN!
Es comprensible que en las democracias haya una oposición conformada por quienes perdieron en las elecciones. El asunto es que, a diferencia de un partido de fútbol, en el que los que pierden salen con bronca esperando el próximo partido para la revancha y, tal como se ha impuesto, se enfrentan en las esquinas los de un equipo con los del otro, acá tenemos que entender que se trata del país, que se trata de todos.
Acá es cuando saltan con “¿Y por qué no decían lo mismo…?” y se pudre todo.
Una democracia funciona cuando el que gana gobierna y los que perdieron acompañan.
¡Me imagino a la gente riéndose de la candidez de quien esto escribe! ¿Y saben qué? No es candidez. Cuando los que siguen poniendo palos en las ruedas, los que mascan la bronca a cada rato, los que desean que el bote se hunda sin darse cuenta de que ellos también están adentro. Y sus hijos, sus nietos, sus amigos… Cuando esa gente ya no esté y muchos de nosotros tampoco estemos, es probable que surja una juventud, que ya asoma, que reinvente la patria.
Para ello hay que hacer cambios significativos, por ejemplo, empezar a reducir la violencia de la tele. Pareciera ser que si no se habla de los asaltos, las muertes, los accidentes, los motochorros, los crímenes por odio, los por placer, los de género… no hubiese nada para mostrar, para contar, para decir.
Hay que empezar a cambiar el ángulo de la información para ver si algún día enfocamos desde la formación.
¿Qué es aburrido? Y, bueno, si para vos es más divertido ver cómo alguno le pego un tiro a un trabajador de una hamburguesería en vez de saber que hay gente que está trabajando muy seriamente para encontrar soluciones a un montón de enfermedades o cosas parecidas, allá vos.
En la Argentina también pasan cosas buenas. Pero no dan rating.

Redaccion

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