LOS MEDIOS JUSTIFICAN EL FIN
Los canales de noticias y los noticieros parecieran no tener más temas que los vinculados con la economía del país y la violencia en las calles. Es cierto que ambos temas son de interés general. Pero parecieras ser que, además, del lógico interés, hubiese mucho morbo de por medio.
Cuando nos referimos al morbo, hablamos de lo que el Diccionario de la Real Academia identifica como tal: “Atracción hacia acontecimientos desagradables.”
¿Podemos estar todos enfermos de morbosidad? ¿Existirá una pandemia de morbo?
No caben dudas de que la economía del país es importante, claro que sí. ¡Pero no podemos estar todo el día bombardeados de si se paga la deuda, no se paga la deuda, si subió el dólar, si bajaron los intereses, si aumentó el choclo o si la lechuga se fue por las nubes ¡BASTA! Y, para colmo, todo el mundo opina. No tienen la más pálida idea de la diferencia entre taza y tasa, pero opinan de la “taza de interés”.
Quien esto escribe ha llegado a escuchar charlas tan desopilantes, si no fuese por lo terriblemente real, como esta entre dos señoras algo mayores:
- Decime, Juanita, vos que sabés tanto. Yo quiero comprar dólares. ¿El precio es el que dice comprador?
- Y, no sé, pero debe ser. Si dice comprador, es porque se compra.
- Claro. Y el negocio es esperar que aumente y venderlo a ese precio que dice vendedor.
- Supongo que sí. Le voy a preguntar a Rodolfito que el sabe de estas cosas.
La señora tomó el celular, llamó a Rodolfito, le preguntó y le dijo a su amiga:
- Dice Rodolfito que no. Que cuando compras es vendedor y cuando vendes es comprador.
- ¡No puede ser! Porque estaría comprando a 70 y pico y vendiendo a 60 y pico ¿dónde está el negocio?
Y esa gente opina de economía política.
El otro asunto es la violencia.
¿No saben los periodistas, los dueños de los medios, los que manejan la información que el destaque de los delitos sirven de “cartelera” en los bajos fondos delictuales?
Cada vez que difunden las noticias de asaltos, hurtos, asesinatos y demás yerbas, lo que están haciendo, además de informar, es “darles cartel” a los delincuentes que se ufanan ante sus pares mostrando que están en “la tele”. Y el otro, que escucha, acepta el desafío de que su crimen sea más destacado e importante.
Es cierto que en algunos casos la fanfarroneada del criminal ha llevado a su detención, pero no siempre el fin justifica los medios.
Hoy, los medios justifican el fin.
Los medios (de comunicación) justifican el fin (económico). Lo que importa es ganar dinero a costas de lo que sea.
Ojalá que la decisión del gobierno de destinar la pauta publicitaria a apoyar contenidos educativos logre su objetivo y algún día volvamos al equilibrio del objetico de la comunicación: INFORMAR – ENTRETENER – EDUCAR.

Redaccion

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