SALARIO UNIVERSAL ARGENTINO II

SALARIO UNIVERSAL ARGENTINO II

Eso es Marx, las plusvalías… ¡socialismo puro!

No necesariamente, aunque bastante parecido.

……..

El asunto es que TODOS debemos tener derecho a cubrir las necesidades básicas. Luego, gracias al esfuerzo, el trabajo, las condiciones individuales, unos ganarán más que otros y, en consecuencia, sus tributos serán proporcionalmente mayores. Ya hemos visto que cuando la cosas aprietan, el estado es quien debe salir a quitar las papas del fuego. Entonces ¿para qué esperar que las papas quemen?

Además, no hay nada que inventar. Ya está la escala tributaria de acuerdo a la facturación. El asunto es que TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS deberán tributar. Como todos habrán de recibir un salario básico, todos deberán facturar a modo de recibo. Y como las ganancias deberán ser demostradas por todos, nadie quedará exento de presentar su mini balance anual entre lo que ganó y lo que gastó.

¿Y si no sabe leer y escribir?

Salvo que sea una persona muy mayor, deberá aprender.

¿Y si no entiende de números?

Deberá aprender. Para eso se le paga. Si no aprende, no cobra. Simple. Muy simple. Claro que podrá haber un mínimo de personas con capacidades diferentes o casos parecidos que tendrán una contemplación especial. Pero serán las excepciones propias de toda implementación. Además, esta es una idea, una propuesta sujeta a muchos análisis.

Lo importante es que ya no habrá quien se queje de los “planeros”, porque todos los argentinos serán “planeros”.

¡Pero así se alimentarán vagos!

Es muy probable. Pero también se alimentarán pintores, filósofos, poetas, actores, músicos, escritores… Cada quien podrá estudiar lo que le guste porque no dependerá de un título para sobrevivir.

¿Y los ladones?

Habrá menos, porque al estar todo bancarizado será muy difícil vender un celular robado, por ejemplo. Y se podrá hacer la trazabilidad entre el que robó y el que compró.  E irán a la cárcel ambos.

¿Y los políticos?

Seguirán siendo políticos. Con muy buenos sueldos, ya que habiendo sido elegidos por el resto de los ciudadanos se supone que se los hace responsables del manejo de la cosa de todos y esa es una gran responsabilidad que merece una muy buena retribución. Claro que deberán demostrar que trabajan y, como todo estará bancarizado, no podrán tocar un centavo que no sea del sueldo.

¡Sí, claro! ¡Ya van a encontrar la vuelta!

Pues entonces habrá que ser más inteligentes y evitar que sea muy fácil. Como decía Sor Juana Inés de la Cruz, son tan culpables “…el que peca por la paga y el que paga por pecar”.

¡Esa es una utopía!

¡Sí, claro! Pero veamos cómo un bicho de porquería como este corona virus nos llevó a una distopía universal ¿Por qué no podemos hacer de las utopías realidades?

Las teorías económicas existentes nos han mostrado que no sirven. Ni el capitalismo absoluto ni el socialismo delirante, ni la izquierda trasnochada ni la derecha salvaje han servido ni sirven como recetas universales ante situaciones especiales. La democracia ha cedido ante las plutocracias, las cleptocracias e innumerables fórmulas que han invalidado el remoto concepto del gobierno del pueblo. Pues bien. Quizás sea momento oportuno para inventar nuevas propuestas. La solidaricracia, por ejemplo. Quizás sea momento de rescatar los principios de La Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale (Rochdale Equitable Pioneers Society) de 1844. O de poner en marcha la imaginación y buscar nuevas definiciones.

Pero esto sería una sobrecarga al estado que nos llevaría a la dominación y la dependencia.

No necesariamente. 

Continuará.