EL EJEMPLO DE BRIAN
Brian saltó a las primeras planas y se viralizó en las redes gracias al, o por culpa del, estúpido caretaje de lo tilingos eternos.
No vamos a referirnos a la historia del protagonista que está arto difundida, sino a la actitud discriminativa, aberrante y tan común de una parte significativa de una sociedad enferma de vanidades y mentiras.
Quien esto escribe, en un ámbito más personal, escribió cuanto sigue dentro de un contexto algo más extenso, pero en leguaje más propio de una red social que de un portal serio como pretendemos ser (ojalá lo logremos).
“Algunos argentinos blancos y de ojos azules, descendientes de europeos arios, anglosajones o, quizás, napolitanos están molestos con otros argentinos, como ellos, nada más que descendientes, también de europeos, pero latinos, españoles, franceses e italianos. Claro que, entre los morochos, por ahí también haya alguna gota de aborigen y, en una de esas -¡Dios no permita!- de algún afrodescendiente.
Sea como fuere, durante muchos años para los porteños, aún para los morochos, los nacidos pasando la General Paz eran cabecitas negras.
Por vaya a saberse qué regla de tres, el desprecio de los porteños se amplió y también en algunas ciudades del interior los rubios de ojos azules con algunos que otros morenos pero no tanto y algunas rubias oxigenadas empezaron también a despreciar a los un poco más mezclados o morenos sin disimulo. Claro que, ahora, en vez de cabecitas negras, pasaron a ser negros de mierda.” O pibes chorros, agregamos.
No debe haber cosa más perniciosa que el QUIERO Y NO PUEDO.
Se entiende, que si nacieron en una familia tradicionalmente con dinero, de esas que con mucho apellido hicieron mucho dinero traficando esclavos, robando campos, matando indios, vendiendo al país y otras actividades de esas tan lucrativas, no quieran que les quiten los tan rancios privilegios heredados. Pero que un morocho que apenas superó el sueldo mínimo o una rubia teñida que hace malabarismos para sobrevivir y come solo fruta diciendo que hace régimen cuando en verdad es para lo que le alcanza el sueldo ¡ya es demasiado!
Está bien que la gente tenga ambiciones y que quiera crecer de acuerdo a sus méritos. Pero desmerecer al prójimo no acrecienta los propios.
Nos vas a ser más blanco por tratar mal al más oscuro.
No vas a ser más rico por despreciar al más pobre.
No se es más haciendo al otro menos.
Lo único que vas a lograr es ser más necio, que es mucho peor que ser ignorante, porque una cosa es no saber, ignorar, y otra, saber, pero hacerse el superado, el pro, el esnob… ¡EL PELOTUDO! (Disculpen, pero no encontramos ningún sinónimo adecuado).
No te pases al otro lado de la grieta porque los que la crearon, cuando se rajen, te van a empujar al fondo para pisarte y saltar.

Redaccion

Comentarios (0)
Comentarios de Facebook (0)