JUSTICIA A LA CARTA
Pareciera que, acostumbrados a hacer las cosas a su gusto y ganas, como niños caprichosos, si las cosas no se hacen como ellos quieren que se hagan se enojan y pretenden llevarse la pelota. Y si no pueden llevársela, al menos, embarrar la cancha.
Erigido en jueces y catones del hacer humano, creen poder acomodar las cosas a su gusto y, para ello, mienten, falsean, se enojan y amenazan con recurrir a la justicia, así como cuando niños amenazaban con el consabido “¡Ya vas a ver con mi papá!”
Cuando logremos el sueño de un país en el que el quorum no se pueda manejar porque SERÁ OBLIGATORIA la asistencia de los legisladores salvo justa causa fehacientemente certificada, se podrán analizar con más detenimiento los ajustes que cada sector político considere pertinente.
El diputado del Frente de Todos Daniel Scioli dio el quórum en la sesión especial que trató el recorte a las jubilaciones de privilegio. Esto fue un hecho absolutamente ajustado a derecho.
Si un diputado no renunció, sigue siendo diputado. Para renunciar debe presentar su renuncia, ser esta aceptada y publicada en el Boletín Oficial. ¿Se publicó en el boletín? ¡NO! Por lo tanto, no renunció. Scioli es diputado. Punto. Simple. Sin vueltas. Estaba habilitado para participar de la sesión.
“¡Pero fue designado embajador en Brasil!”, gritan como chiquilines caprichosos.
Scioli está propuesto para ser embajador. Para ser designado embajador se debe publicar el decreto en el Boletín Oficial. ¿Se publicó? ¡NO! Por lo tanto, no es embajador.
“¡Sí, pero ya viajó a Brasil y dijo que iba a serlo!”, seguirán berreando haciendo puchero.
Scioli o Juan Pérez pudieron haber viajado a donde se les antoje y reunirse con quien se les cante y eso no los hace embajadores.
Algún día entenderán que la política no es una estancia que manejan a su antojo ni una empresa en la que deciden a sus propias conveniencias.

Redaccion

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