LA NUEVA POLÍTICA
El arribo de Alberto Fernández a la presidencia de la república es la primera gran oportunidad de mostrar de forma clara las nuevas tendencias de la política.
Si bien con una larga trayectoria en las filas partidarias y una presencia importante en el gobierno de Néstor Kirchner, sus últimos años los pasó trabajando con una mesa chica en la que se iban elaborando las estrategias operacionales en el supuestamente remoto caso de que algún día pudiese llegar al poder.
Cabe suponerse que alguien supo hacerle llegar la idea a la figura política más fuerte del peronismo activo, como lo era Cristina F. de Kirchner, con tal convicción como para que ella misma asumiese la idea como propia.
Lo cierto es que desde el primer momento en que se dio a conocer que A. Fernández encabezaría la lista opositora, las lupas, los telescopios y los microscopios se posaron sobre él.
Con una actitud sobria, más confiable que canchera, acostumbrada al desafío del ejercicio de la docencia que es, sin dudas, cuando está bien encarada, un excelente campo de entrenamiento del pensamiento y la oratoria, transmitió calma, franqueza y firmeza que le dieron el triunfo electoral.
Hoy, ante la grave situación creada por la pandemia del COVID-19, la misma calma y la misma firmeza muestran que no eran posturas eleccionarias sino virtudes genuinas de auténtico estadista.
Junto a esas virtudes señaladas, quizás la más importante ha sido, y es, la de poder conversar sin apasionamientos estériles y disociantes con los circunstanciales adversarios políticos que, de manera ejemplar, han sabido reconocer que el país y el bien común están por encima de los interese partidarios y particulares.
En una reciente entrevista televisiva (25/03/20 Cortá por Lozano. Telefé. 14:30 a 17:00) luego de responder con precisión y cortesía las preguntas de la conductora y sus panelistas dejó una reflexión que puede significar el cambio de la política del futuro.
“En verdad, la política en el mundo discute los cómo, no discute los objetivos. Si yo les dijera a los argentinos de hoy ‘¿Ud. piensa que la Argentina debiera industrializarse?’, estoy seguro de que el 99% de los argentinos diría que sí. Después discutiríamos cómo se industrializaría y ahí está nuestra diferencia.”
Las pandemias, como muchos otros desastres en la historia de la humanidad, han establecido un antes y un después.
Cuando pase esta que estamos soportando hoy, porque si de algo debemos estar seguros es de que habrá de pasar, todo el mundo cambiará. Y la Argentina no será la excepción. La única traba a superar es la férrea resistencia, el terror pánico que algunos tienen al cambio, sobre todo cuando en su nombre se han cometido barbaridades terribles.
Esperemos que se imponga la razón.

Redaccion

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