LA PEOR DE LAS DROGAS

LA PEOR DE LAS DROGAS

Mientras la sociedad sigue satanizando ciertas drogas, discutiendo sobre algunas y consumiendo en cantidades inauditas un montón de otras que se compran con receta, la peor de todas sigue cobrándose víctimas cada día.

Peleas entre amigos, asesinatos de familiares, golpes, vejámenes y muerte de mujeres y niños, asesinatos múltiples por acciones que, para la ley, terminan siendo culposas, eximiendo de responsabilidad al causante, son alguna de las manifestaciones más evidentes de la droga que circula entre todos y que sin ningún pudor se instala en la vida cotidiana.

Sí, claro. Nos referimos al alcohol.

No se trata de que cada uno tome o no alcohol a nivel social. La propuesta es una reflexión para que no nos rasguemos las vestiduras por cosas que desconocemos mientras propiciamos el consumo de una droga que sí conocemos, que casi todos consumimos y que, de una manera u otra, cuenta con el beneplácito de todo el mundo.

Incluso, en algunas religiones, se usa el vino para representar la sangre de su máxima figura llegando, en una de ellas, a sostenerse como principio de fe que ese vino se transustancia en la sangre, es decir, que no representa la sangre, ES la sangre.

Quien esto escribe pertenece a una generación y a una cultura en la que, en la mesa, siempre, se comió con vino.

Era muy común comenzar a tomar vino con las comidas a partir de los 5 años. Y quien más, quien menos, como muchos otros niños, en una Navidad o un Año Nuevo, se ha emborrachado tomando los restos de bebida de las copas de los adultos.

Allá por los ’60, era habitual llegar a la casa con 16 años, poco más, poco menos, portando una alegre borrachera de principiante. Había un reto, quizás alguna chancleta dejaba su marca en las nalgas, pero no pasaba de ahí. No era nada fuera de lo común.

La intención es invitar a reflexionar sobre la hipócrita actitud generalizada respecto de las drogas buenas, malas, no tan malas, menos buenas, más sociables o inaceptables.

Un pobre tirado por tomar caña o vino en caja con bebida cola, es un borracho. Si un rico se pasa al tomar JW Black Label, se pasó de copas y está alegre.

Los que fuman marihuana, son hippies marginales.

Los que consumen paco son drogones irrecuperables.

Quienes consumen cocaína sobre el mármol del baño social, simplemente se están empolvando la nariz para seguir tomando champagne.

Y quienes se drogan con Prozac o similares, están atravesando por situaciones deprimentes.

Además de los hechos luctuosos destacados y de conocimiento público, todos los días ocurren accidentes, peleas, vejaciones, violaciones y similares por culpa, principalmente, del alcohol.

Pareciera que nadie se da cuenta.

¿Es un ataque en contra del alcohol? No, para nada. Simplemente, es una reflexión sobre la estupidez humana.