DÍA DEL JUBILADO

DÍA DEL JUBILADO

Aunque no está muy presente, todos los 20 de septiembre se conmemora en Argentina el "Día del jubilado".

Si bien nos llega desde el latín “iubilare”, su origen más remoto es hebreo, idioma en el que יובל “yobel” significa “sonido de la trompeta al momento de retirarse”.

En síntesis, jubilarse es retirarse para celebrar. Para el JUBILEO.

La fecha surgió en 1904, con la Ley 4.349 para (¡cuándo no!) empleados públicos del Estado nacional. Gobernaba Julio Argentino Roca, en su segundo mandato.

En 1944 sólo el 7 por ciento de la población económicamente activa estaba afiliada a las distintas cajas de jubilaciones.

Fue con el impulso de Juan Perón, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego desde la presidencia de la Nación, que ese porcentaje aumentó con la creación de la Caja para Empleados de Comercio y la del Personal de la Industria, a las que más tarde seguirían las de trabajadores rurales, personal doméstico, autónomos, profesionales y empresarios. En menos de una década, la totalidad de la población activa había quedado cubierta. Los fondos en gran medida fueron colocados en títulos públicos de largo plazo.

Entre 1950 y 1954 las jubilaciones tuvieron un superávit que rondaba el 4 por ciento del PBI.

A PARTIR DEL GOLPE DE 1955 la jubilación media se redujo en un tercio en moneda constante, a una tasa de descenso aún mayor que la de los salarios.

Hacia el final de la década de 1980 el haber jubilatorio valía menos de la mitad que en 1975.

Luego vinieron las AFJP y las jubilaciones pasaron a ser cualquier cosa menos motivo de júbilo.

En la actualidad, la mayoría de los argentinos mayores de 65 años son jubilados o pensionados. Pero muchos de ellos perciben apenas un tercio de lo imprescindible para la alimentación. Hoy, ser jubilado, implica, en la mayoría de los casos, ser dependiente de familiares sin cuya ayuda difícilmente podrían llegar a fin de mes. En síntesis, no sé si da para desear feliz día.

Ojalá pronto lo podamos celebrar.

O.B