La discriminación.
No debe haber mayor muestra de la mala educación de las personas que la discriminación. Sea por la razón que fuere. La intolerancia de lo distinto hace que evidenciemos nuestra mayor ignorancia como seres humanos. Perdón, más que ignorancia, mala educación. No se nos ha educado en la aceptación de lo distinto. La uniformidad educativa que pretende establecer parámetros de normalidad, es una de las mayores aberraciones. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, la normalidad se basa en normas y las normas se ajustan a las modas. Y las modas, como ya lo dijera innumerable cantidad de veces, tienen sus raíces en el mismo concepto que da origen a modo y moral. En las épocas de hambruna, la gordura era una muestra de riqueza, de gente que podía comer. Y tenía qué. Más allá de la obesidad como enfermedad, per se o como consecuencia de una disfunción hormonal o síntoma de diabetes, por ejemplo, estar un poco excedido/a de peso no es ningún pecado capital ni evidencia de muerte inminente. No sé si a esta altura del partido no han muerto más personas por anorexia, bulimia, exceso de medicamentos para adelgazar o estrés por perder kilos que por un poco más de kilos de los que la sociedad establece como modelo. Pareciera ser que a los confeccionistas de ropas, las líneas aéreas, las fábricas de autos, entre otras, les molesta la gente gorda no por las enfermedades que la gordura pudiera acarrear sino por las complicaciones que para ellos representan. Para los que deberían hacer talles grandes y asientos más amplios, claro. Yo no me imagino que haya gente que diga “Que lindo es ser gordo, quiero engordar”. Se engorda por disfunciones. Entendiendo, dentro de ellas, el ingerir más de lo que se consume.
Nadie “elije” ser gordo/a, gay, chino, coreano, negro, alto, bajo, enano, judío o rubio ario. Se es lo que se es como consecuencia de ciertos aún indescifrados mensajes genéticos. Y digo indescifrados porque apenas se han podido descifrar algunos, quedando un montón de datos que esperan ser analizados y entendidos. Pareciera ser que Hitler dejó la impronta de tener que demostrar la pureza de la sangre y con saber cómo se aplica la ley de la herencia genética se acabó el misterio del genoma humano. Estoy seguro de que nadie se despierta un día y dice “Bueno, hoy he decidido ser homosexual”, para tocar uno de los temas más candentes y objeto de discriminación. Como, así también, uno de los menos estudiados y definidos. Lo más acercado científicamente ha sido la detección de 5 marcadores moleculares pertenecientes a la región Xq 28 (región subtelomérica del brazo largo del cromosoma X ) presentes en homosexuales masculinos estudiados (Hu, Pattatucci, Patterson, Fulker, Cherny y Hamer, 1995). Pero aún no es definitivo. Sigue habiendo interrogantes. Lo que sí se ha definido es que nadie elige su sexualidad. A lo sumo, se la encubre bajo la apariencia de una heterosexualidad socialmente conveniente, como se han mantenido innumerables cantidades de matrimonios aparentes por simples condicionantes sociales.
Oscar Boubée
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Redaccion

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