Ludwig van Beethoven

Ludwig van Beethoven

Viena, mayo 7 de 1824. Príncipes y nobles, la crema de la aristocracia y la élite cultural vienesa se congregaron en el Teatro Imperial y de la Corte Real de la ciudad para lo que sería un evento extraordinario, el estreno de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

La expectativa no era tal sólo porque hacía tiempo que el compositor y director no producía una sinfonía, sino porque no había aparecido sobre el escenario en 12 años.

Pero ahí estaba el gran maestro, en el podio, frente a una de las mayores orquestas jamás reunida para un concierto como ningún otro, que incluiría algo inédito en este género musical: la voz. De espaldas al público, Beethoven dirigió a los músicos con una pasión desenfrenada, sacudiendo su cuerpo y agitando sus brazos al compás de la música.

Tan ensimismado estaba que al final de la pieza continuó gesticulando, hasta que una de las solistas se le acercó y le dio la vuelta para que pudiera ver los estruendosos aplausos que no podía escuchar.

En todo caso, esa escena representa en un solo momento la gloria y tragedia que marcó la compleja y contradictoria personalidad de Beethoven, cuyo nacimiento en Bonn, Alemania, hace 252 años se conmemora este 16 de diciembre.

Ludwig Von Beethoven fue un compositor, pianista y director de orquesta, que creó piezas que cambiaron la historia y lo consagraron como uno de los músicos más importantes de la humanidad. Con Mozart como inspiración, supo demostrar su talento único y mente brillante, capaz de pensar y llevar a cabo sinfonías de manera atípica a lo que se acostumbraba en su época.

Hijo de una familia rural, nació el 16 de diciembre de 1770, en la ciudad de Bonn, Alemania. Su interés por el arte comenzó a temprana edad y practicaba piano en los momentos que no se encontraba trabajando para ayudar a sus padres, quienes afrontaban una situación económica difícil.

A sus doce años lanzó su primera obra, la cual consistía en nueve variaciones de piano utilizando la nota Do menor. Esto fue una elección novedosa para ese momento y causó la admiración de muchos de los críticos, quienes se encontraban asombrados por el talento del niño.

Cinco años más tarde, comenzó una de las etapas más difíciles de su vida, con el fallecimiento de su madre y el encarcelamiento de su padre. También comenzó a perder su audición gradualmente, motivo que lo llevó a sufrir depresión.

En 1805 presentó su primera ópera, que se sumó a su trabajo de ese momento, que estaba compuesta de nueves sinfonías, treinta y dos sonatas para piano, dos misas, un oratorio y un ballet. Estas obras significaron una evolución para el estilo y forma de crear música en el mundo, destacando la inclusión de un coro en su “Novena Sinfonía”.

Beethoven falleció el 27 de marzo de 1827, en Viena, Austria. Su funeral contó con la asistencia de más de 20.000 personas y sus restos descansan en el cementerio de Zentralfriedhof.

Las obras más importantes de Beethoven

Beethoven en 1814

● “Für Elise” o “Para Elisa”: compuesta en 1810, los historiadores concluyeron que fue dirigida a Elisabeth Röckel, una amiga cercana del músico alemán.

● “Novena Sinfonía”: su partitura original fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO. Es una de las piezas más vigentes del artista, presente como himno de la Unión Europea y en las Olimpiadas.

● “Missa solemnis”: esta obra musical es considerada uno de los mayores logros de su carrera, ya que la había compuesto en un estado de sordera absoluta.

● “Sinfonía nº 3″: también conocida como “Heroica”, su surgimiento en 1803 marcó el nacimiento del romanticismo musical.

Curiosidades sobre su vida

Si bien su estado de salud se encontraba deteriorado desde hace años, hubo grandes sospechas sobre su muerte, ya que en la autopsia realizada se detectaron señales de envenenamiento por plomo. Se concluyó que esta intoxicación se dio a través del material que cubría los barriles de fermentación de las bebidas que consumía. A pesar de que Beethoven quedó completamente sordo a sus 48 años, siguió componiendo melodías gracias a su memoria y el uso del tacto para percibir las vibraciones de cada nota.

Ludwig contaba con un hermano con su mismo nombre, quien falleció tan solo seis días después de su nacimiento. Los padres del músico alemán lo habían nombrado así, en honor a uno de sus abuelos.

Si bien se mantuvo soltero gran parte de su vida, estableció un vínculo cercano con una condesa austríaca llamada Julie Guicciardi. Como Beethoven era un plebeyo, su amor no era posible y fue allí que decidió dedicarle su pieza “Claro de luna”.

Durante una visita a Viena a sus 17 años, conoció a uno de sus ídolos musicales, Mozart, quien alcanzó a elogiar al joven Ludwig por su talento innato.

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