¡PENSAR QUE AÚN HAY GENTE QUE DICE CREERLE!

¡PENSAR QUE AÚN HAY GENTE QUE DICE CREERLE!

En 1959 Pul Tabori publico por primera vez su libro Historia de estupidez humana. Le sucedieron varias elecciones y, a decir verdad, vendrían bien algunas actualizaciones. Y un capítulo especial para los macristas.

Es increíble cómo, pese a las evidencias de ineptitud desparramadas por todos lados, siguen adorándole con la misma intensidad con que odian a Cristina Kirchner, a los K en general y a los “negros de mierda” en particular.

Entre las tantas mentiras dichas sin el menor rubor al acceder al gobierno, señaló que reduciría la cantidad de empleados públicos. Sus corifeos aplaudieron con manos y pies. No solamente NO lo hizo, sino que ahora, con una dosis de estupidez superlativa y un descaro indecoroso, firmó un decreto por el cual establece un régimen para funcionarios jerárquicos confiriéndoles estabilidad a los directores generales por cinco años.

Este absurdo, extempóreo y aberrante de aberrancia absoluta decreto, obligaría al estado, al de Alberto Fernández, claro, porque el pastorcillo mentiroso ya se va, a que en caso de que no se acepte su decisión y se rescindan los contratos basados en el, el Estado deberá pagar una indemnización equivalente a los sueldos del tiempo que resta para completar ese plazo de cinco años.

Es decir, AF acepta a los mismos inútiles con que se rodeó el Mauricio o, si decide reemplazarlos por su propia gente de confianza, deberá pagar a los funcionarios dejados en herencia indemnizaciones millonarias.

El decreto es el 788/19 y lo firman Macri, Marcos Peña y el ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica.

De la eliminación de los “ñoquis” o la “grasa militante” a la creación de un sistema para perpetuar los cargos jerárquicos de su runfla pasaron menso de cuatro años. ¿Te imaginas si lo dejaban un poco más?

¡Y todavía hay gente que lo cree buen tipo!

Esto es, lisa y llanamente, embarrar la cancha, jugar sucio. Eso no se hace.

Y para completar, con total desvergüenza y sin movérsele un pelo, se permitió hacer -¡justo el que despotricó siempre contra la cadena nacional!- una cadena nacional de la mentira, la hipocresía y la tomadura de pelo.

En fin. Ya se va.