ADULTOS DISCRIMINADOS

ADULTOS DISCRIMINADOS

El gobierno de la CABA decidió implementar el Permiso de Circulación obligatorio y específico para los mayores de 70 años a partir del lunes 20 de abril… ¡y se armó la podrida!

Para el presidente de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, José Jauregui “Es una medida discriminatoria que los percibe como personas que no entienden lo que está pasando y lo que les están explicando desde el Gobierno sobre los cuidados ante esta pandemia. Ellos saben perfectamente que son un grupo de riesgo y que si no se cuidan puede tener consecuencias. No hay que subestimarlos”.

Por su parte, el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, advirtió que “no servirá para nada y será una nueva incomodidad para el adulto mayor".

Al respecto, la especialista en psicogerontología Graciela Zarebski, directora de carreras de grado y posgrado en gerontología de la Universidad Maimónides, dijo: “Las personas mayores están en condiciones de acatar las órdenes. ¿Por qué no confiar en una persona mayor de 70? Desde que empezó a regir el aislamiento social y preventivo se demostró que los mayores no son las personas problemáticas, sino que son los jóvenes los que cometieron infracciones. Puede generar mucha bronca y depresión para ellos esta medida porque están limitando sus libertades sin sentido alguno. Hay que seguir insistiendo con las normas de prevención para todo el mundo, no para un sector de la población”.

Incluso, para el gerontólogo Alejandro Burtacio, es importante destacar que “Hay muchos pacientes que comienzan a padecer un deterioro cognitivo cuyas manifestaciones ameritan como parte del tratamiento el caminar, tener un espacio, ver algo de verde, eso funciona como una terapia más. Creo que está bueno que empiecen a flexibilizar la cuarentena para personas mayores y que se les permita salir a espacios abiertos con todas las precauciones que deben tomar ya que esto repercute en la salud psíquica de ellos”.

Sin embargo, para la licenciada en psicogerontología Ana Patricia Milevskis, es una medida acertada que se debe pensar no como una restricción sino como un apoyo para mejorar la calidad de vida diaria. Señaló: “Esta medida me parece fundamental y muy correcta porque la realidad es que los adultos mayores son los que corren más riesgo ante esta enfermedad. Por otra parte, yo creo que hay muchas maneras de poder explicarles esto y ayudarlos para que comprendan que esto no tiene otro objetivo que el de cuidarlos”.

El modesto comentario de quien esto escribe, basado en las imágenes transmitidas por la televisión y los comentarios de personas encargadas de las compras es, con todo respeto, que hay un montón de gerontes de uno y otro sexo que quieren salir porque se aburren, porque total ya llevan mucho tiempo en cuarentena, que si ellos no eligen lo que quieren le traen cualquier cosa, que quieren ver los precios y compararlos, que lo único que falta es que a esta edad les vengan a decir lo que pueden o no pueden hacer y cosas parecidas.

Cuando, como ocurre en muchos casos, se ha trabajado toda la vida, cuando se ha logrado todo a fuerza de la propia gestión enfrentando a la adversidad a puro coraje y actitud positiva, es muy difícil aceptar el NO SE PUEDE. Para colmo, hay mucha gente de más de 70 que se siente excelentemente bien. Pero…

Por más cuidado que le hayamos puesto al Falcon ’84 que nos acompañó toda la vida, sabemos que es muy probable que si salimos a la ruta no aguante más de 200 kilómetros. Y yendo a 80. Claro que hay un amigo que tiene un Torino del ’69 que anda como un violín con el que se fue hasta la Quiaca. Pero son excepciones. La norma es que hay un momento en el qu debemos entender que ya es de alto riego.

Eso mismo nos pasa a los que pasamos los 65. Ya está. Ya hicimos casi todo lo que quisimos. Y lo que no hicimos, chau che. Ahora la máquina está gastada, más o menos deteriorada y tenemos que cuidarnos. Así de simple. Por nosotros y por los demás. El estar en la franja más riesgosa nos expone no solo a la muerte, sino a ocupar camas, habitaciones, cuidados y servicios que pueden llegar a necesitar gente más joven. Es decir que nos exponemos a nuestra muerte y exponemos a otros a morir.

No suena lindo ni da gusto que nos digan que no podemos salir como si fuésemos unos borregos a los que dejan en penitencia. Pero seamos conscientes. Hoy el esfuerzo que se nos pide es quedarnos en casa. Si pudimos llegar hasta acá, todavía podemos llegar a más.